casariego
| entrada | Llibre del Tigre | sèrieAlfa | varia | Berliner Mauer
|
 

 

 

 

[Pedro Casariego Córdoba]

 

Te quiero porque tu corazón es barato
Barnízate
Que me devoren

 

 

Te quiero porque tu corazón es barato

                                                                c.1980

Te quiero
Te quiero
Porque tu corazón es barato.

Yo soy un actor secundario
que se siente muy débil
porque no come lo suficiente.
Estoy ahí sentado,
sentado en una silla amarilla;
el suelo es amarillo,
está hecho de hojas muertas.
He olvidado mi papel.
Algún pájaro ha escrito en mi silla
el nombre de un actor importante.
El público está formado por miles de pájaros muy cultos
y espera ver algo grande.
Yo he olvidado mi papel
y mi piel de actor está llena de hongos;
estar plagado de hongos
y no comprar un tubo de pomada en la farmacia
hace que me sienta como un salvaje.

Pienso en la película
"Sangre sabia", de John Huston.
Pensar es muy trabajoso,
pensar es muy trabajoso.
Se me ocurre una frase bonita:
"La primera letra de tu nombre
es la letra de una canción,
y tus ojos son la música de esa canción;
tú estás muy guapa cantando la canción,
ni siquiera necesitas mis aplausos."
Quisiera que mi sangre fuera sabia.
Mi sangre, todos los veranos,
busca heridas para salir a tomar
el sol.
Entonces, cuando las encuentra,
se seca,
como se secan las hojas de los
árboles y de los libros.

Tengo 25 años.
Si te revelo
este secreto de calendario
 es para que comprendas
  que estoy doblando una curva
   y que tú puedes estar después de la curva
    haciendo auto-stop.

Soy un hombre puro y huraño,
pero no soy amigo de Dios.
Reconozco, sin embargo,
que me gustaría hacerme una foto con Él,
aunque sólo fuera para salir en el periódico
y dejarte boquiabierta a ti.

Mírame:
debería estar fundando un hogar
                                               y quiero ser atracador de bancos
                                              Tápame con una manta
                                             y rompe el termómetro:
                                            tengo fiebre
                                           y tengo frío.

Soy puro y soy huraño,
pero no soy amigo de Dios:

Sus barbas me parecen demasiado
blancas, como si hubieran robado
a la nieve toda su belleza sin
dejar nada a cambio;
Dios es un jugador de ventaja,
un jugador muy importante,
un jugador imprevisible.
Dios castiga y perdona porque sí:
puede que me ame
más que a los que Le aman.

Alguien ha grabado en mi espalda una boca azul.
Una risa que se derrumba cae desde la boca azul.
Pagaré una fortuna a quien borre el tatuaje.
Hoy prefiero una boca roja de mujer prohibida.

Estoy lleno de tatuajes:
mis recuerdos son tatuajes,
hasta mi pasado es un tatuaje,
cada mano en la mía es un tatuaje.

Me aparto cuando alguien se
acerca a mí.
A veces quiero que se acerquen los que nunca se acercaron.
A veces quiero que mi madriguera esté
                                                   vacía,
                                                   porque mi corazón está vacío:
yo lo vacío personalmente todas las mañanas.

Quizá la Iglesia sea el casino de Dios.

Yo ya no tengo esperanza,
yo ya soy desesperación.
Veo cómo llegan los borrachos;
me asusto y me oculto
entre las botellas vacías, entre
los bares y sus luces perdidas para siempre.
Que olviden, que olviden:
yo no olvido;
que perdonen, que perdonen:
yo no puedo perdonar
la muerte agria de mis días.

Tengo miedo:
todos los bomberos llevan chistera
en este planeta de locura.
Aquí nadie puede escribir la palabra "flor"
sin querer cortarla.

Estoy sentado
y soy un actor mediocre.
El público es un cielo
que llama a las nubes
para dejar de ser azul.
Miro. Aquella papelera vacía
corrompida por su tristeza
quiere hablar con alguien.
Centenares de papeles rotos
hablan con el suelo amarillo.
Soy huraño. No soy puro.
No soy puro.
Odio.
Estoy harto de pasear entre ladridos,
de paseos entre ladridos
y semen en el pijama.
Confieso que soy
soledad sola.

Ella era una prostituta negra vestida con el peor de los gustos, era
grande como un hotel.
Reía con fuerza.
Yo no la había alquilado para que riera.
Ella estaba llena de salud.
Yo no estuve a su altura.
Me fui
humillado
con las manos en los bolsillos
fumando y jurando un poco
                                      (quería parecer un héroe moderno)
:
cada esquina de la calle me dolía.

Las estrellas iluminan pero no ven;
su tragedia es dar luz y ser ciegas;
yo no sé si ilumino;
creo que a mi lado
todo se oscurece.
Espero que la noche que yo hago
sea una noche clara,
con una pareja de hogueras
y con un leopardo.

Estoy milagrosamente.
Estoy milagrosamente.
Estoy entre mis llagas.

Mi sangre no es sabia;
yo busco un manantial de sangre sabia:
ríos de sangre sabia
para regar mi cuerpo.

No creo en los ovnis:
he gastado mi fe
viviendo como una serpiente.
Mi pantalón es azul;
soy extraño y
siento desprecio;
me desprecio a mí mismo
cuando hablo tanto de mí,
porque yo desprecio a los que se desnudan.

Lucharé contra todos los que digan
lo que yo digo.

Mujeres gratis, mujeres que se pagan con un beso.
Existen. Las he perseguido;
               son estrellas fugaces
                son faroles
                 son tímpanos
                  ¡valen su peso en oro!
                   son lápices
                    son tigres
                     son las mujeres de los tigres
                      son sombras de agua
                       ¿qué son?

                      porque yo soy sangre

 

                                    [Poemas encadenados (1977-1987), Seix Barral, Barcelona 2003]

Δ

Barnízate

                              c.1980

barnízate
              te quiero
                           genio del can-can
                                                     docena de flores.
Eres toda la tierra
docena de flores
música ciega,
                    eres todos los templos
                    todos los tigres
                    todos los días,
                                       eres el número de teléfono de Dios.

Tus ojos azules azor de los ojos
tus manos cerradas y el campo abierto y amarillo,
sólo te hecho de menos
cuando estás conmigo

cuando estás conmigo
cuando buscas agua en el desierto de mi boca

sólo te echo de menos
cuando estás conmigo,
entonces trago más humo
tengo más miedo
veo más luces.

Van Gogh quiere pintarle los labios antes de morir.

Eres un bosque de un solo árbol,
                                                cuando me miras
                                                estoy quieto y soy quietud
                                                pero cuando no me miras
                                                bailo tan salvajemente
                                                clavo tantas navajas
                                                pienso tan poco en ti

                               te echo de menos cuando estás conmigo
                               no existo cuando no estás,
                               te vas y me convierto en baile
                               te vas y me convierto en ala.

Si quemas mi tristeza con tu risa
te enamorarás de mí
y dejaré de subir
tantos montes de amargura.

 

Te escribo para decirte
que no quiero decirte nada
que sólo quiero abrazarte
buscar el calor de tu vida.
 

                                  [Poemas encadenados (1977-1987), Seix Barral, Barcelona 2003]

Δ

Que me devoren
los lobos
y
que a ti te devore
el tigre impar
de la
felicidad

                                 [Cuadernos amarillo, rojo verde y azul]

Δ

| entrada | Llibre del Tigre | sèrieAlfa | varia | Berliner Mauer |